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Solidaridad o coexistencia

Solidaridad o coexistencia
Escrito por Leonor Ruiz.

Foto de Alexandra en Unsplash

Es tiempo de cuestionarse todo. De parar y reflexionar. Tal vez tenemos que hacerlo también en el lenguaje, en la forma en la que utilizamos las palabras.

Lo que nos ha pasado como civilización en estos últimos años representa lo que nos ha pasado como personas a nivel individual. Muchas veces pensamos que la «civilización» o la «sociedad» es un ente en sí misma, pero no es así: se conforma por el pensamiento y por el comportamiento individual de cada uno de nosotros. Por ello no podemos quejarnos de que la sociedad se comporte de cierta forma si individualmente nuestro comportamiento no actúa en favor de generar ningún cambio.

Durante años hemos dado por sentado muchas comodidades y formas de vivir. Si echamos la vista atrás, hace poco tiempo todavía se vivía de una forma muy diferente: sin internet, sin compras online, sin tantos coches, sin tantos viajes, sin tanto de absolutamente todo. Y no solamente ha cambiado todo en muy poco tiempo, también lo ha hecho el lenguaje y el uso de las palabras. Las utilizamos, las gastamos, las hacemos tan cotidianas que se nos olvida el valor que tienen y hacemos que pierdan absolutamente su significado y su poder de cambio. Hace también no mucho tiempo, la palabra «solidaridad» tenía una concepción bastante distinta que ha cambiado en los últimos años tras pandemias y guerras. De pronto hemos dejado de pensar en la solidaridad como donación de prendas para pensar en activismo. Nos ha cambiado un poco la perspectiva al ver las cosas un poco más de cerca.

La solidaridad no solamente significa asumir intereses del otro como propios, sino asumir una responsabilidad colectiva. Con responsabilidad colectiva diríamos que es una corresponsabilidad de los otros, algo que durante los últimos años hemos vivido intensamente. Nos dimos cuenta que cuidar al otro era más importante y vital para cuidarnos a nosotros, que nuestra salud depende de que cuidemos al otro. Esto sería un gran ejemplo de «solidaridad por supervivencia». ¿Cuál sería entonces la diferencia entre solidaridad y cooperación?

La solidaridad en sí misma tiene como fin último en muchas ocasiones la búsqueda de igualdad. Tiene un carácter moral, orgánico, social y aspiracional de la que la cooperación carece. La cooperación es más mecánica y más táctica, mucho más racional. Y aunque la moralidad la hemos tenido siempre muy cerca de la religión, no debería ser así. Como dijera Durkheim, «es moral lo que es fuente de solidaridad».

Durkheim fue un sociólogo y filósofo francés, probablamente uno de los más influyentes en los últimos 50 años, que junto con Marx y Weber es considerado uno de los padres fundadores de la sociología. Él estableció la solidaridad no como un acto dadivoso y altruista, sino como un acto de cohesión social que une a todos los individuos bajo el principio del bien común. Es decir, ser solidario no significa para Durkheim donar ropa, sino encontrar actitudes que construyen hacia una misma sociedad.

Y como decimos en Soulsight, es tiempo de cuestionarse todo. De parar y reflexionar. Pues tal vez tenemos que hacerlo también en el lenguaje, en la forma en la que utilizamos las palabras, en el uso que le damos a lo que decimos y las acepciones que tienen en nuestra vida, en aprender que a veces cuidar no va de hacer o dejar de hacer algo, sino de decir lo que se tiene que decir.

 

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Leonor Ruiz

Estrategia e Innovación

 

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