Lo posible

Lo posible. ¿Yo soy yo y mis circunstancias?

ACF Type: wysiwyg

Foto de Max Böhme en Unsplash

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¿Yo soy yo y mis circunstancias?

Es curioso cómo pensar en la palabra “posibilidad” nos insta inmediatamente a pensar en el futuro. Sin embargo, se puede observar cómo al profetizar o pensar en el futuro se hace la misma operación intelectual que para comprender el pasado. En cualquiera de las direcciones se hace un análisis de evidencias y, de hecho, conviven en una misma línea de tiempo. Es por eso que el estudio del futuro o de las posibilidades está también íntimamente ligado al estudio de la ciencia histórica.

En los tiempos actuales, se tiene como establecido que antes se tenían menos oportunidades que hoy y que por eso hoy vivimos mejor que antes (aunque ante esto tengo mis dudas y da para otra reflexión que no tiene espacio en este artículo). Sin embargo, esas oportunidades que facilitan lo posible siempre están relacionadas con el contexto, de tal forma que no se podría decir que había más o menos oportunidades, sino que eran adecuadas al contexto y al tiempo histórico. De otra forma no podríamos ser la cultura o sociedad que somos hoy. Lo posible está íntimamente ligado con la historia, con el contexto y con el ser. Es por eso que el significado de la palabra “posible” (derivado de “poder”, “capaz de” y “ser”) se remite a la definición de “capacidad u ocasión para ser y existir, uno mismo o las cosas”. Sería interesante conocer si la palabra posibilidad antiguamente tenía más que ver con la realidad, el contexto y las circunstancias (lo probable) que con el futuro y el progreso (lo posible). En el interés en conocer la diferencia entre lo posible y lo probable, lo posible es más amplio, comprende cualquier suceso que pueda existir; sin embargo lo probable es un suceso que tiene las suficientes evidencias para pensar en que sucederá, está más pegado al presente, lo posible está más pegado al deseo. Al pensar en lo posible la imaginación y la creatividad tienen más espacio para desarrollarse y esto es fundamental para construir un futuro que queremos, no el que pensamos que va a suceder por lo que han venido siendo las cosas o la historia.

Entre el análisis de lo que se considera “posible” existen varios factores, dos que tienen que ver con el ser y otro con las cosas:

  • La atención: tanto del pasado como en el presente. La capacidad o actitud de observar o la detección de ocasiones que posibiliten algo (deseado o no deseado) tiene mucho o tanto que ver con la capacidad que tengamos de observar los hechos.
  • El contexto. La base de las posibilidades juega con las oportunidades del contexto: las posibilidades no son más que una constelación de variables que suceden en un contexto determinado. De esta forma, una misma persona en contextos diferentes tendría posibilidades distintas. El contexto lo conforman los espacios físicos, el resto de seres vivos con los que convivimos y las interrelaciones.
  • La voluntad: de decidir y de crear. La capacidad o actitud de realizar algo con una intención, con un resultado. Es también la capacidad humana para decidir con libertad lo que se desea y lo que no.

¿Los seres humanos nacemos con las mismas posibilidades? ¿Cuánto influye la posibilidad y las oportunidades en el crecimiento de una persona? ¿Se puede entonces hablar sobre posibilidad y justicia?. Podríamos pensar por ejemplo en un ser humano (hombre o mujer) que desarrolle la atención y la voluntad, pero que vive en un contexto que le imposibilita desarrollarse tal como podría ser el caso de algún país en Latinoamérica. O podríamos por ejemplo pensar en un ser humano en un contexto favorable (como podría ser Europa) pero que carezca de atención o voluntad para unirse a las oportunidades posibles que se le presenten. Hablamos de oportunidad ya que tiene siempre un carácter positivo, sin embargo la posibilidad puede tener esa dualidad y lo conforman las variables antes desarrolladas. Si jugamos con estas tres variables, podemos analizar cómo lo posible nos lleva a analizar situaciones que corresponden a la justicia, a lo social y a la construcción de la cultura.

Tal como explicábamos al inicio, la posibilidad y el futuro tienen mucho que ver con la historia, entran a jugar tanto el pasado como con el futuro, la historia con la prospectiva. Se dice que hoy en día la sociedad europea se encuentra en un estado de imposibilidad de imaginar el futuro precisamente porque pensamos que vivimos mejor que nunca. Que al pensar que ya “llegamos a la meta” resulta más difícil imaginar lo que queremos. No sucede lo mismo en sociedades que viven en situaciones de injusticia: ellos tienen un horizonte al cual soñar e imaginar. Por eso hoy más que nunca y a los países más desarrollados nos hace falta diseñar el futuro que queremos y no solamente para nosotros, sino para todos, pero haciéndolo no desde la teoría, sino desde la práctica, entendiendo que el diseño de un futuro se construye con la experiencia de vivir. Se construye en el presente.

Las sociedades que viven en injusticia nos enseñan que lo posible es un camino, no un fin. Es una experiencia de vida. Como decía Ortega y Gasset: “La vida es sed, es ansia, afán, deseo. No es lograr, porque lo logrado se convierte automáticamente en punto de arranque para un nuevo deseo”. Es por eso que pensar en lo posible nos puede abrir caminos de experiencia vital que constituyan no solamente una transformación individual, sino puntos de arranque para una nueva cultura más justa y equitativa.

 

Leonor Ruiz
Estrategia e investigación en Soulsight

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