Solemos decir que hemos perdido la capacidad de prestar atención al entorno pero nuestra capacidad parece intacta. Así que probablemente es más acertado pensar que nuestra civilización necesita un tipo de atención diferente. Vivimos la era de la «atención interesada», una que ha marginado la vida en general para enfocarse en descubrir nuevas formas de pagar la hipoteca, anticipar riesgos de colapso, aumentar el margen, crecer… sin espacio para todo lo demás.
El resultado es que «todo lo demás» se ha quedado mustio y pocho como una planta olvidada en agosto. No sé vosotros, pero yo no puedo evitar ver signos de decadencia en ciudades, pueblos, empresas, paisajes…
¿Y si sustituimos esa atención interesada por una «atención generosa»? Una que vaya más allá del hecho observado, de lo cuantificable e incluso de lo visible. Una atención ampliada por nuestra sensibilidad.
La sensibilidad valora la pasión y se alimenta de ella, también del disfrute, de lo emocional… Necesita tiempo para formarse pero reacciona en un instante. Una reacción instantánea que, mira por dónde, es un signo de nuestros tiempos. Si no la valoramos nuestra respuesta será torpe, porque perdemos el vínculo con la facultad humana de percibir el mundo a largo plazo y con profundidad. Recurrimos a la historia, rememoramos emociones, recordamos experiencias personales, reutilizamos el legado de nuestros antepasados…. Responder a lo espontáneo es posible cuando sientes el «organismo» entero. Esto no parece una cuestión que requiera más tiempo o amplificar la capacidad de nuestros sentidos: es nuestra forma de mirar, sentir y percibir el mundo lo que necesitamos cuestionar.
Para revitalizarte necesitas construir interdependencias. La naturaleza funciona así, la vida es un sistema de relaciones y la atención a esas relaciones parece más útil que entregarse a la dispersión de sus partes.
Por eso es importante prestar «atención generosa» a todo lo vivo y vital, es ahí donde están las claves que nos permitirán revitalizar nuestro tiempo. Igual que cuando reconocemos a una persona vital y le preguntamos de dónde saca el tiempo y la energía.
Sirvamos a la vida, como dice Ortega.
Manuel Vázquez
Diseñador Estratégico en Soulsight y Artista Visual
soulsight.es